
El Parque de Doña Casilda enlaza el Ensanche con Abandoibarra. Su ampliación de 2006 reforzó esa continuidad verde hacia la ría, uniendo espacios que antes se percibían de otra manera. Aquí el recorrido cambia de ritmo: observa los árboles, los senderos y las perspectivas abiertas. El parque también permite comprender la transformación de Bilbao a escala peatonal. Los trabajos comenzaron en 1907 y el diseño combinó paseos rectos con recorridos de carácter romántico. Esa mezcla se reconoce mejor al caminar que al buscar una sola fotografía. Compara un eje ordenado con un sendero que cambia de dirección, y utiliza el estanque o la pérgola como referencias para orientarte. Puede servir de pausa entre visitas culturales cercanas. Observa la fauna sin alimentarla y conserva libres los caminos de paso.





