Catedral de Tarragona

La escalinata prepara el encuentro con un edificio que domina la Part Alta. Antes de entrar, compara la contundencia de la fachada con la ligereza del rosetón: la catedral reúne soluciones románicas y góticas porque su construcción atravesó generaciones, desde 1171 hasta una consagración en 1331 que no puso fin a las obras. El emplazamiento conserva una continuidad todavía más larga, sobre el antiguo espacio del culto imperial romano. Dentro, alterna la mirada entre la nave, el retablo gótico y el órgano renacentista. Después busca los detalles del claustro. Un cimacio representa la procesión de las ratas: su relato del gato pertenece a la leyenda, pero la escena convierte una pequeña talla en una inesperada narración visual.
Fuente de la explicación ↗Fuentes consultadas el 19 de octubre de 2026. Horarios y accesos pueden cambiar. El paseo no incluye entradas; reserva tiempo aparte para interiores. Las rutas no están auditadas como accesibles.
