El descenso al Miño cambia la escala de la visita y conecta la ciudad alta con sus rutas históricas. El puente tiene origen romano y transformaciones posteriores: observa sus arcos sin imaginar que todas las piedras pertenecen a la misma época. Es una salida aparte del recinto amurallado, con pendiente para el regreso. Lleva calzado adecuado y consulta el estado del paseo fluvial; mantente lejos del borde del agua.
Fuentes consultadas el 19 de octubre de 2026. Horarios y accesos pueden cambiar. El paseo no incluye entradas; reserva tiempo aparte para interiores. Las rutas no están auditadas como accesibles.
Preparar esta visita
Un puente para pasar y para mirar
La Diputación identifica el uso peatonal del puente y sus sucesivas reformas. Nuestra propuesta es comparar la vista desde la cabecera con la que obtienes al cruzar: cambia la relación entre arcos, corriente y ciudad alta. No hace falta continuar por todo el paseo fluvial para entender ese contraste.
Cruzar no equivale a seguir una etapa
La guía municipal utiliza el puente como inicio de un recorrido del Camino Primitivo que sale de la ciudad. Si solo buscas una ampliación urbana, fija el regreso antes de seguir señalización de largo recorrido. Cuenta la subida de vuelta al centro y consulta condiciones actuales del paseo; una ruta publicada no garantiza ausencia de desvíos ni convierte todos los tramos en equivalentes.