Construida en 1892, es una de las tres obras de Gaudí realizadas fuera de Cataluña. Casa Botines introduce otra época en el recorrido: la arquitectura de Antoni Gaudí en una ciudad de fuerte presencia medieval. Su nombre popular remite al comerciante Juan Homs Botines y a la historia del negocio que precedió al edificio. Mira primero el conjunto, sus esquinas y su relación con la plaza antes de acercarte a los detalles. La apariencia monumental no debe ocultar su vínculo con usos comerciales y residenciales. El museo permite profundizar en esa historia, pero entrar requiere consultar modalidades y condiciones actuales. No confundas contemplar la fachada con visitar todas las plantas. Después, compara sus formas con el vecino Palacio de los Guzmanes y descubre dos maneras distintas de representar la ciudad.
Fuentes consultadas el 17 de octubre de 2026. Horarios y accesos pueden cambiar. El paseo no incluye entradas; reserva tiempo aparte para interiores. Las rutas no están auditadas como accesibles.
Preparar esta visita
Una escultura con dos historias
Busca el grupo de San Jorge y el dragón y distingue su relato visible de otra historia documental: durante una restauración apareció un tubo de plomo con planos originales de Gaudí, conservados hoy en el archivo de FUNDOS. El hallazgo no significa que esos documentos estén expuestos en tu recorrido. La escultura sirve para relacionar lo que observas con las pruebas utilizadas para estudiar el edificio.
Comparar apariencia y uso
La imagen monumental puede invitar a pensar en un castillo; contrástala con el origen comercial de la Casa Fernández y Andrés. Mira primero las esquinas y después la relación de la planta baja con la calle. Como continuación, compara Botines con el Palacio de los Guzmanes: dos edificios próximos permiten discutir cómo cambia la representación del poder y del negocio.