El puente de hierro sustituyó a un paso de piedra que comunicaba la ciudad con el convento de San Pablo. La estructura actual se inauguró en 1903: su ligereza aparente contrasta con las paredes de roca y los edificios del entorno. Desde aquí se comprende el vuelo de las Casas Colgadas. Si la altura te incomoda, contempla el puente desde un extremo. No es necesario cruzarlo para apreciar el paisaje; consulta posibles restricciones y evita detenerte bloqueando el paso.
Fuentes consultadas el 18 de octubre de 2026. Horarios y accesos pueden cambiar. El paseo no incluye entradas; reserva tiempo aparte para interiores. Las rutas no están auditadas como accesibles.
Preparar esta visita
Comparar ligereza y masa
El puente actual combina hierro y madera frente a la roca y los grandes volúmenes del antiguo convento. Nuestra propuesta es observar ese contraste desde un extremo antes de cruzar. La estructura permite entender una conexión entre edificios, no solo obtener una vista de las Casas Colgadas.
Una perspectiva que cambia al avanzar
Si decides pasar, mira cómo cambia la relación entre balcones, pared de roca y fondo de la hoz. Detente solo donde no bloquees el tránsito. La fotografía es una parte de la experiencia; no necesita convertir toda la pasarela en un punto de espera.
Elegir también la opción de no cruzar
Si la altura te incomoda, conserva la observación desde la cabecera y organiza el regreso por la ciudad. No es obligatorio atravesar para que la parada tenga sentido. Consulta restricciones puntuales y respeta el recorrido peatonal habilitado, sin interpretar acceso libre como ausencia de condiciones.