La Alcazaba permite situar los orígenes de Badajoz sobre una elevación que domina el Guadiana. La fundación de Ibn Marwan en el siglo nueve fue el comienzo de una historia de ampliaciones, gobiernos y usos distintos. Murallas, puertas y restos arqueológicos no pertenecen todos a una misma campaña constructiva. La torre de Espantaperros, de planta octogonal y avanzada respecto a la cerca, ayuda a reconocer cómo una torre albarrana vigilaba el exterior sin quedar confundida con el muro principal. Dentro del recinto convivieron espacios de poder, religiosos y residenciales; el palacio que alberga el museo añade otra época. El paseo por el conjunto y sus vistas es una experiencia distinta de entrar en torres o edificios, cuya apertura debe consultarse por separado.
Fuentes consultadas el 17 de octubre de 2026. Horarios y accesos pueden cambiar. El paseo no incluye entradas; reserva tiempo aparte para interiores. Las rutas no están auditadas como accesibles.
Preparar esta visita
Mirar cómo se defiende una ciudad
Nuestra propuesta empieza comparando una torre integrada en la muralla con Espantaperros, adelantada respecto a la cerca. Busca el tramo que enlaza ambas posiciones. Esa separación permite entender la vigilancia del exterior sin convertir la parada en una lista de nombres.
Elegir qué historia seguir
Dentro del recinto, el palacio del museo ofrece un contrapunto a las defensas. Observa cómo una residencia y una fortificación responden a necesidades distintas. Si te interesa la arqueología provincial, reserva el museo como una visita propia, en vez de darlo por incluido en el paseo.
Planificar el recorrido
Elige primero entre recorrer el conjunto o dedicar tiempo a un interior. No presupongas que entrar al recinto permite subir a todas las torres o recorrer cualquier tramo elevado. Confirma los accesos que necesites y adapta el orden a tu ritmo.