La Domus cambió la forma de presentar la ciencia cuando abrió en 1995: el tema del museo somos nosotros mismos. El edificio de Arata Isozaki mira al océano con una fachada curva que recuerda una vela. Su revestimiento de pizarra gallega convierte el exterior en parte del relato atlántico de la ciudad. Dentro, la propuesta no consiste solo en contemplar objetos, sino en experimentar y hacerse preguntas sobre el cuerpo, la mente y las características de nuestra especie. Nutrición, genética y funcionamiento del cerebro aparecen entre los asuntos tratados por sus exposiciones. Esa combinación de arquitectura y participación explica su lugar dentro de los Museos Científicos Coruñeses. Dedícale una visita propia: comprender y probar los módulos requiere un ritmo distinto al del paseo monumental.
Fuentes consultadas el 17 de octubre de 2026. Horarios y accesos pueden cambiar. El paseo no incluye entradas; reserva tiempo aparte para interiores. Las rutas no están auditadas como accesibles.
Preparar esta visita
Probar menos y comentar más
El museo propone experimentar con preguntas sobre el ser humano. Nuestra sugerencia es elegir un módulo, hacer una predicción, probar y comparar el resultado con lo esperado. En familia, pregunta qué cambiaría cada persona antes de repetir. Ese pequeño método puede aportar más que pasar deprisa por todos los dispositivos.
Comprobar la actividad concreta
La entrada a las exposiciones y el acceso a espacios o sesiones especiales no deben confundirse. Consulta las condiciones de MiniDomus si viajas con pequeños y comprueba disponibilidad del cine antes de organizar el horario alrededor de una proyección. Las jornadas gratuitas pueden tener reservas propias. Deja margen para experimentar y descansar; una visita interactiva no se calcula igual que una parada exterior junto al edificio.