
El Parque de Málaga se desarrolló sobre terrenos ganados al mar y fue recibido por la ciudad en 1897. Esa historia invita a mirar su vegetación junto con la transformación del litoral. Recorre un tramo despacio, comparando árboles, sombras y perspectivas. Más que un espacio entre dos monumentos, el parque permite entender cómo la ciudad incorporó un paseo ajardinado a su fachada marítima.





