
El origen del puente se remonta al siglo I, pero su aspecto también recoge intervenciones medievales y posteriores. No lo imagines como una pieza romana intacta, sino como una infraestructura adaptada durante siglos. Al cruzarlo, observa la sucesión de arcos y la relación entre río y ciudad. Detenerse a mirar ambas orillas ayuda a comprender por qué este paso fue tan importante.





